Lluvias parte del huracan

Llovieron colores
y se unificaron.
La obscuridad
que se extinguió
Se intensifico.
Llovieron sentimientos
Y entre ellos
La patria 
Espada de dos filos
Al orgullo acuchilló.
La prepotencia
simplemente se burlo.
La ira
se manifestó
Al sistema culpó
Y todo a su paso
Destrozó.
La acertividad
aunque sorprendida
Tuvo compasión
Mas solo observó.
Mientras la obscuridad cae
La luz se desplaza
Hacia los destellos.
Esperanza y desasosiego
Dan vuelco a este duelo.
El año en el que la tierra floreció
Y la humanidad se estremeció.

El Camino Sigue…

Se nos va entre los dedos
Esta existencia con esperanza y anhelos
Se nos va sin ni siquiera un adiós entre sueños
Y el camino sigue sin descansar
Como si al pararse el reloj dejara de funcionar.

Se nos va el aliento al opinar y desear
Se nos quita la dicha de odiar y amar
Nos dejas un hueco
difícil de llenar
Y a la vez con memorias
difíciles de olvidar.

Si, se nos va la bondad
difícil de expresar
Remordimiento maldito
Que encadena nuestro pesar.

Perdón exhaustivo
al alacrán ponzoñoso
Cesan las muertes
Cual aguijón extraido

Se nos escapa de las manos
Su existencia se extingue
Se lo llevan de nuestro lado
Y Dios lo recibe.

Aun pidiendo justicia
Aun pidiendo que reviva
El camino sigue
Y su tierna existencia
A pasado a ser divina.

EN BUSCA DE UN NUEVO AMANECER

ENTRE ABUSOS, NEGLIGENCIA E INDIFERENCIA

Por RRSuperNova

No sé en donde empiezan mis recuerdos, más sí sobre uno de los mas dolorosos.

En aquel entonces mi papá sembró un árbol de aguacate, el cual recuerdo que no daba fruto, hasta un día papá le puso un trapo rojo, agarró un machete y le pegó. Fue la primera y única vez que vi a papá pegarle a algo, por lo cual se me quedo muy grabado.

“Así es como se castigan a las plantas, vas a ver gordilla como va a dar frutos,” dijo papá.

Y así fué, empezó a dar frutos, los cuales estaban muy ricos. Pero papá jamás le quitó el trapo rojo y eso me llamó la atención, porque así me sentía yo, atrapada sin poder moverme, amenazada a hacer lo que no quiero y sin poder pedir ayuda. Al menos asi lo creía yo.

El hecho de sentir la pintura fresca de las paredes recién pintadas en un pasillo muy desolado donde el único rayo de luz que se veía provenía de nuestro cuarto donde estaba nuestra litera.  Ahí fue donde en momentos me sentía feliz y en otros con miedo e impotencia. En ocasiones, hasta mi alma la dejaba vagar en otros lugares. No había quien me ayudara, sabia que dentro de poco tenia que darle gusto, sabia que no podía hacerle daño porque si no me iba a doler mas a mi despues. Aunque en ocasiones no podía respirar y sentía ganas de vomitar, prefería darle gusto de esta manera.
En ocasiones me pregunto como fue que a esa edad yo supiera todo eso Como fue que aunque sentía dolor, no haya sangrado? La única explicación a la que he podido llegar es que aunque no lo recuerdo, hubo muchas veces mas en las que el haya hecho eso. Como todo ser humano, o como todo animal, uno hace lo que se te enseña a hacer, sea la enseñanza por castigos o por premios.  Lógicamente, sabía que si hacía algo que a él no le gustara me iba a doler más cuando abusaba de mi. Y si hacia lo que a él le gustaba, iba a tener un poco de cuidado conmigo. Aunque eso no quita el hecho de que era doloroso, no solo físicamente, también mentalmente.
Con el hecho de que mis padres, le tenían tanta confianza, nos dejaban con él en ocasiones por ratos, en otras por días. Este fue uno de esos días ya que por mucho tiempo no llego nadie.

Recuerdo que siempre tenía la esperanza de que llegara mi hermano o la señora que hacia el aceo, más solo era mi deseo. Con lágrimas del dolor, le rogaba que parara, más solo me decía, “Ya casi, solo aguanta, ya casi.”
Hoy en día, me doy cuenta que el dolor era tan intenso que me desmallaba y cuando despertaba ya estaba vestida, limpia y sola en esa litera, viendo las tablas perpendiculares de la cama de arriba.  Quería llorar, gritar, salirme corriendo, más el dolor era tan fuerte que solo me salían las lágrimas, hasta me faltaba el aire del dolor que sentía en mi pecho, o tal vez, era mi alma la que sollozaba.
Deseaba que llegaran mis padres a salvarme, más solo venía él a amenazarme, “Sí sabes que a nadie le gustan las niñas sucias y mentirosas, verdad?” 

No entendía muy bien lo que me decía, solo me le quedaba viendo.

“Sí tu le dices a tu papá o mamá, yo les voy a decir que son mentiras y me van a creer más a mí que a tí porque tu eres una niña y yo soy un adulto. Y a tu papá no le gustan las niñas sucias, tu ya eres una niña sucia, si no dices nada, yo no le digo a tu papá que tu estas sucia.”

Lo vi con ojos de asombro, por fín entendí lo que me quería decir. Mi papá era mi héroe, mi todo. Solo de pensar que me dejara de querer, sería horrible por lo que le conteste entre sozoyos gritos, “No! No le digas a mi papi, no voy a decir nada…”

Pasaron los días y así me siguió amenazando por varios años. Yo ya sabía que si salían mis padres de viaje, si me mandaban en mueble de una ciudad a otra, tenía que hacer mi papel de sumisa. Cuando cumplí 7 años mis padres decidieron llevarme a uno de sus viajes. Me sentí aliviada, iba tranquila recordando todo lo que llore y como me le colgaba a papá pidiéndole que me llevaran con ellos. Se que lo vieron como un berrinche de una niña chiflada, pero no me importó, solo quería estar a salvo.
Hoy entiendo que aunque por muchos años me dolió profundamente el abuso corporal como sentimental, por fin lo dejo atrás como humo que en su momento salió de fuego y hoy solo es eso, humo casi transparente.

Por fin, trato de entender o mas bien dicho, empiezo a cuestionar el razonamiento de esa persona. Que tanto pudo haber pasado él en su infancia, que lo haya convertido en un pedofilo. Que tan baja autoestima pudo haber tenido, que solo pensó en abusar de una niña indefensa. O que tanto pudo odiar a mi papá como para hacerle algo así a la hija de su compadre y seguir haciéndolo por años.

Empezé en ese entonces a odiar la lluvia, que hoy en día me hace sentir deprimida. Recuerdo, que uno de los días en que mis padres se fueron de viaje a México estaba lloviendo, mi hermano se fue a dormir a la casa de un amigo y nos quedamos en la casa mi hermana y yo con él. Al anochecer, no quería que mi hermana se durmiera y la estuve atosigando hasta que se desesperó y se fue al cuarto de nuestros padres sin dejarme entrar. El miedo me invadía y me sentí abandonada por todos lados. Hoy por fin entiendo que al llover, siento ese miedo, ese abandono y esa impotencia. Como también entiendo que mis padres no sabían que me estaban dejando con un depredador infantil, mi hermano no tenía ni idea de que alguien me iba a hacer daño, mucho menos una persona que mis propios padres le tenían toda la confianza. Mi hermana no sabía que yo le gritaba con mi alma que no me dejara sola, por el simple hecho de que no se lo dije.

Al intentar llamar su atención, ella no entendía que yo solo necesitaba de su protección. Y pensándolo bien, que tanto podría protegerme si tenía solo 4 años mas que yo. Tan siquiera en ese aspecto, siento que pude salvarla de vivir en estas sombras por muchos años. 

Por desgracia, todo en esta vida avanza, lo que en su momento fue solo una persona amenazandome, despues vinieron mas. Y todo por indiferencia de todos los que me amenazaron. Claro que, también por mi falta de carácter, tal vez autoestima, por no querer ser vista como la niña que ya no es inocente. Por envidia de ver a otras niñas jugar sin ningún problema. Por querer ser como ellas, por eso me obligue a callar e imitar su alegría, su inocencia, sus vidas sin preocupaciones. Me volví una introvertida enmascarada de alegría, de vida social infinita. Cada vez que preguntaban en la escuela que quien queria salir en bailables, en declamación, en competencias de dibujo, o simplemente fiestas; era la primera en dar un paso. Aun preguntandome las maestras que pidiera permiso; aún asi, yo decia que sí. Quería borrar mi obscuridad y llenarla de luz. Quería decidir algo por mí misma, quería decir, “Mirame! Existo! Soy más que un juguete sexual!” Sí, es cierto, mi inocencia es una careta que luché en conservar en cada abuso, en cada amenaza, en cada desilucion. Tal vez fue una manera de protegerme, no lo sé. Lo que si sé, es que me abrió muchas puertas y me ayudo a salir ilesa de muchas otras peligrosas. Aunque a la vista se veía que mi vida era de una niña amada, mimada, cuidada, detras de esa careta, estaba la niña insegura, llena de ansiedad, llena de espectativas negativas de los que me rodeaban.

Más no todo fue malo, mis padres me enseñaron detalles, les podemos llamar valores de los cuales hoy tengo conciencia que faltan en la juventud. En ese tiempo queria ser como papá, que todo mundo lo conocia, lo saludaba, lo veian con una sonrisa. Tambien quería ser como mamá que igual la conocían, la saludaban, tenía presencia, inclusive hasta era presidenta de padres de familia de la primaria, de secundaria y de lo que en ese entonces se le llamaba el programa de Solidaridad. Tomé cuanto pude de su manera de ser y de moverse. A lo que me llevó a varios pasos a seguir; y de los cuales mas adelante escribiré.

White Dragon

Ice cold madness swirls in the air
As the white dragon soars at the tip of the world
There is a smell of rotten anxiety in my lair
We take our turns to bring the weekly supplies,
my comrade and I.

The little ones have no choice but to stay inside
While bubbles, mazes and puzzles keep them absorbed 
Alertness, psychosis and uncertainty
maintain us preoccupied.

Today, its fist attacked a member of our turf, 
Terrified, our leader ordered us
to be in confinement for the night
We’re vulnerable against this stealth assassin.

It’s been soaring for months
Grabbing the elderly, middle-aged and youngster leaving only droplets of poisonous blood behind.

“Mommy,” I heard my boy’s trembling voice, “I’m scared, is tita safe?”
“Of course she is,” i said without thought.
Separated we are, a boundary keeps us apart. 
Only by voice and video can we interact.
Is she really ok? I can not say.
And I’m afraid that scars will not heal
In my son’s beliefs

In the meantime, the day has come down to earth,
the night has got us at bay.
Still, let’s have faith that this dragon
Appease his rage
And become dormant again.

El día en que la ansiedad se apodero de mi.

En ocasiones hacían noches de bohemia en la casa. Este fue un de esos días. En aquel entonces acaban de terminar la placa de la segunda planta de la casa por lo cual se tenía que mojar. Hasta hoy en día, no tengo idea del porqué, mas lo hicimos. En aquel entonces entrabas a la casa y llendo de lado izquierdo estaba una sala, la cual tenía un set de sillones floreados. En la parte de en medio bajabas 2 escalones y te encontrabas con una estilo cantina rodeada de obras de arte. La que más me gustaba era la de zeus, sentado con un pie hacia atrás y el otro enfrente como si se estuviera dando la vuelta o como si alguien le estuviera hablando. Se veía majestuoso y robusto, con la mirada firme y viendo al horizonte. Debajo de todas estas estatuas estaba un camino de asientos al rededor donde nos sentábamos y algunos se ponían a tocar la guitarra y otros cantaban. Un ambiente ameno y familiar. La luz que nos daba durante el día era natural ya que el techo era un domo. Al lado derecho estaba la biblioteca, así le decía yo, practicamente era un librero que en la parte de abajo tenia puertas y la parte de arriba eran cuadros donde papá ponía sus libros y algunos cuentos y libros de nosotros, también tenia dos sillones de color café claro con una estampa redonda floreada. En ese día recuerdo que estaban todas las mujeres sentadas en la sala floreada y mamá me dijo que cambiara la manguera del lado derecho de la placa al lado izquierdo.  Subí al segundo piso y al llegar a la ventana me para un primo,
“También voy.” No lo pensé mucho y le dije que estaba bien. Nos salimos por la ventana y fuimos a donde estaba una escalera de madera que ibamos a subir para mover la manguera. Claro está, que a la edad de 7 años no piensas lo inseguro que es subir una escalera que solo esta apoyada a una pared y que esta cerca de la orilla donde podarías caerte de un primer piso casi 2. Pero bueno, ahí voy ya lo había hecho en varias ocasiones así que ya sabia lo que tenia que hacer. Al subir al techo del segundo piso caminé hacia la manguera y la arrastré al otro lado de la casa, vi hacia la calle y al ver que nunca subió mi primo, pensé que le había dado miedo. Al ir caminando hacia donde estaba la escalera iba pensando en como burlarme de el. La burla fue para mi. Al llegar a la orilla vi a mi primo tirado en el techo del primer piso con una mancha de sangre en el piso al rededor de su cabeza. Me asuste mucho pero no pude gritar, como pude y aferrandome a la escalera con cada movimiento al bajarla. Por fin toque el piso y tuve que saltar su pie para poder llegar a el. Le hablé y nada, lo moví, más sin reacción alguna. Sentí mucho frío y no podía hablar, no sabía que hacer. Me levanté y corrí hacia la ventana, al entrar no pisé bien y me caí dentro del cuarto vació. Intenté gritar pero mi voz no salio, solo lágrimas y sudor. Estaba segura que tenía frío, más mi cuerpo estaba empapado en sudor y mis manos con sangre. Lo único que pude pensar en ese momento era en bañarme. Como pude salí del cuarto y baje las escaleras. Al llegar a la primera planta vi a todos de reojo y seguí corriendo directo al baño. Me metí en la bañera, abrí el agua y me senté donde cae el agua. Estaba temblando, tenía mucho frío, sentía el golpe del agua caer sobre mi. No podía pensar, solo recordaba su cuerpo tirado, solo veía la sangre en mis manos, que iba a hacer?! Tengo que decirles a los demás, pero mis piernas no me hacían caso, mi voz no salia, solo sentía dolor en mi pecho, un nudo en la garganta, batallaba para respirar, me ardian los ojos de tanto llorar y no dejaba de temblar. No tengo idea de cuanto tiempo estuve ahí. Solo sé que entró mamá muy asustada y grito, “aquí está, diles que ya la encontré.” Eso fue lo único que recuerdo, despues de eso, todo es negro. No recuerdo cuando salí del baño, no recuerdo quien me cambio de ropa, no se nada. Hasta el día siguiente que desperté y pregunté por él. Me dijeron que estaba en el hospital, me preguntaron que que había pasado, y no sabia que decir. Yo tampoco se que pasó, yo solo fui a cambiar la manguera y cuando regrese el ya estaba así. Al parecer otro de mis primos fue el que lo vio y les dijo a todos. Estoy muy agradecida por eso. Cuando fui a visitarlo al hospital, le pedí disculpas. Y me dijo que ahora estaba bien padre porque le podía decir a sus amigos que lo cocieron en la cabeza.  Quería reír con el pero me sentí tan culpable de haberle dicho que estaba bien que subiera conmigo, que solo me salieron las lágrimas…

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