Tempestad

Buitres rodean su presa
Esperan, desean
Avaricia putrefacta derraman.
Incertidumbre se huele
En el ambiente.
Mas la presa
Como montaña
Serena ante el ludibrio,
Contempla el rechiflido
De los coloridos grillos.

Cántaros de lluvia caen
Enlodando por cuanto pase.
Los arboles bailan sin cesar
El chubazco no deja
Ni siquiera mirar.

Que canten
Que bailen
Que se empapen
Y cieguen
Hasta el cansancio.

Cuando la tempestad
Esté por terminar
La montaña
Será la única
Sin ahogar
Y en su lugar.

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